Ametrinos

Más de 5.000 quilates de ametrinos de gran pureza y fantásticas tallas. En estas fotos solo puede verse una selección de esta gema.

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El ametrino es una curiosa variedad de la familia del cuarzo que presenta dos colores en un mismo cristal: amarillo y violeta. Esta maravilla geológica se formó hace millones de años por la diferencia en la composición química de fragmentos de un mismo cristal de cuarzo, por la que se mezcló  armoniosamente amatista y citrino.

Se trata de una variedad muy escasa, y sólo hay un lugar en el mundo de donde puede extraerse en cantidades significativas: la mina Anahí de Bolivia. Aunque el ser humano conoce esta gema desde hace siglos, no empezó a utilizarla hasta finales del siglo XX, cuando se inició la explotación de dicha mina.

El ametrino está vinculado a una trágica historia que mezcla trazos de Historia y de leyenda. En el siglo XVII, el conquistador español Felipe de Urriola se casó con la princesa Anahí, de la etnia americana de los Ayoreo. El cacique de la tribu entregó a la pareja como dote un yacimiento de cristal bicolor. El español no le prestó atención, pues asociaba la riqueza al oro o la plata.  Tiempo después, la princesa Anahí decidió trasladarse a España con Urriola. Los miembros de la tribu consideraron este gesto como una traición y decidieron sacrificar a la princesa. Antes de morir, Anahí le entregó a Urriola el talismán que siempre llevaba en el cuello: un ametrino. Urriola quedó entonces fascinado por la belleza de la gema y presentó el descubrimiento ante los Reyes de  España.

Esta gema suele lapidarse en forma rectangular, y siempre tratando que los colores queden distribuidos uniformemente. Pero al mismo tiempo es una gema ideal para talladores más creativos, que intentan obtener gemas con  imaginativas combinaciones de color.

 

“En esta a dos colores, et dos naturas; del Sol et de Venus. Et qui fallare esta piedra, debe la mucho guardar. Et su sennal es, que tiene una linna por medio... Et su virtud es atal que, el que la troxiere consigo colgada, et ovier alguna nascencia, tirarle a el dolor, et sanara della.”

Cuarto libro recogido en el Lapidario de Alfonso X el Sabio (siglo XIII)