Amatistas

Más de 20.000 quilates de amatistas. Destaca la gran variedad de tallas, la gran pureza y sus excepcionales tamaños. En estas fotos solo puede verse una selección de esta gema.

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La amatista es la gema más valiosa del grupo de los cuarzos, que también incluye el citrino. Otras variedades del cuarzo, como el lechoso, el rosa o el ahumado, no se consideran valiosas. El cuarzo es un mineral muy común en la Tierra, y pueden encontrarse yacimientos de amatista con calidad gema en más de 20 países de distintos continentes. Sin embargo, la amatista no es igual en todo el mundo: los yacimientos pueden producir un tipo propio de esa región, o incluso propio de cada mina.

En casi todos los yacimientos comerciales, esta bella gema se ha formado en líquidos ricos en sílice que se depositaron en cavidades de gas (geodas) en lava. La amatista se genera en masas cristalinas y, cuando las condiciones lo permiten, forma cristales hexagonales. Gracias a su belleza es muy popular entre los aficionados a la mineralogía. 

Es una de las piedras preciosas más conocidas por el gran público. Su color no tiene parangón e incluso otras gemas violetas más caras suelen compararse con el color y la belleza de la amatista. Aunque siempre debe de ser violeta para ser amatista, puede, y de hecho tiene, una amplísima gama de tonalidades, si bien los tonos más intensos y oscuros suelen ser los más valorados. El color se debe a un doble efecto: la presencia de óxido de hierro, por un lado, junto con un proceso de irradiación natural (o artificial). Hay algunas amatistas que pierden color cuando son expuestas a la luz del día, así que para mantener su color es recomendable guardarlas lejos de los rayos directos del sol. El color original de estas gemas se puede restaurar mediante rayos X. Otra característica de la amatista es que puede presentar inclusiones distintivas que parecen rayas de tigre, huellas dactilares o plumas.

El morado ha sido tradicionalmente el color de la realeza; por ello, esta piedra preciosa se ha utilizado desde la Antigüedad como ornamento de monarcas ricos y poderosos, gobernantes y líderes religiosos. También ha sido la gema favorita de los altos representantes de la Iglesia cristiana. De hecho, se cree que el anillo que San José le regaló a la Virgen María llevaba engarzada una amatista.

La palabra amatista proviene del griego y significa “sobrio”.  Posiblemente esto se debe a la creencia de que esta gema protegía contra los efectos del alcohol. Desde tiempos remotos se sostuvo que la amatista poseía poderes sobrenaturales, brindando suerte y estabilidad, protegiendo contra los hechizos y la tristeza, y enriqueciendo la pureza de espíritu. En la actualidad, sigue siendo utilizada en diversos métodos curativos naturales.

 “...Et dixo Beostriares el pylosopho, en el libro que fizo de las piedras, que qui bevier vino en el vaso que fizieren desta piedra, non se embriagara con ello por mucho que beva.(...). Et dixo aun, qui engastonare esta piedra en aniello, et la troxiere consigo, numqua aura espanto nin miedo, en quanto la toviere en su dedo.”

Libro de las piedras, atribuido a Mahomat Aben Quich (siglo XIII)