Perlas

Perlas de todos los colores y procedencias. En estas fotos solo puede verse una selección de esta popular gema orgánica.

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Estas gemas son producidas por algunos moluscos como reacción ante cualquier cuerpo extraño que penetra en el interior de la concha (un grano de arena, un trocito de concha, un parásito diminuto). El molusco trata de aislar este cuerpo extraño segregando a su alrededor una serie de capas concéntricas de nácar. Por el contrario, las perlas cultivadas son aquellas cuya formación ha sido provocada por el ser humano. El cultivo consiste en insertar un núcleo en la ostra para inducirla a que lo cubra de nácar. La diferencia fundamental frente a las perlas naturales se encuentra en la estructura interna.

La forma de las perlas es muy variable. Las hay esféricas, ovales, en forma de gota y las denominadas barrocas o irregulares. Lo mismo ocurre con el color; si bien el blanco es el más común y conocido, la perla presenta una rica gama de colores y tonalidades como rosa, crema, dorado, verde, azul y negro. Las perlas de colores más vistosos proceden en su mayoría de la Polinesia Francesa y otras zonas de los Mares del Sur, y son las más raras y valiosas.

En todas las épocas la perla ha despertado una intensa fascinación. Una antigua leyenda oriental  explicaba que nacían de la unión amorosa de la luna y las ostras perlíferas. Otras, en cambio, aseguraban que eran las lágrimas que Eva derramó por la muerte de Abel. Los griegos dedicaron las perlas a Afrodita, diosa del amor, mientras que los cristianos la consideraron símbolo de pureza, humildad y temor de Dios.

 

 

“No quiero, de todas formas, que te marches con las manos vacías, por lo que te suplico que aceptes, como prueba de amistad y agradecimiento, esta perla que concede todos los deseos, dos perlas ordinarias, diez piezas de seda de sirena y un cinturón de jade con incrustaciones de nácar.”

Viaje al Oeste. Las aventuras del Rey Mono. Anónimo Chino del s.XVI.