Turmalinas

Más de 17.000 quilates de turmalinas de todos los colores que puedas imaginar. En estas fotos solo puede verse una selección de esta gema.

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La turmalina agrupa diversas variedades gemológicas, como la verdelita, la indigolita o la rubelita. Su nombre proviene de las palabras cingalesas tura mali, que significan “piedra de colores mezclados”. De hecho, una de las principales características de esta gema es su riqueza cromática: sus numerosas variedades reflejan todos los colores del arco iris, junto con ejemplares incoloros y negros. Estos últimos, llamados chorlo, actualmente no son muy utilizados en joyería pero durante la época victoriana se usaban habitualmente para adornar joyas de luto.

En ocasiones, un mismo cristal de turmalina pueden presentar distintos tonos y, menos frecuentemente, distintos colores. Entre las turmalinas bicolores destaca la llamada “turmalina sandía”, cuyos cristales son de color verde por la parte exterior, y de color rosa o rojizo en el centro -recordando así a la sandía-. Hay cristales que pueden presentar hasta 15 colores o tonalidades diferentes. Frente a estas gemas multicolores, es importante que los talladores elijan el tipo de tallado o pulido que más resalte la riqueza cromática de la ejemplar.

Además de la diversidad de colores, la turmalina posee curiosas cualidades ópticas. Por ejemplo, presenta un fuerte dicroísmo: el tono, o incluso el color, varía según la perspectiva desde la que se observa; por otro lado, algunas gemas cambian de aspecto bajo la luz del sol o bajo luz artificial.

Debido a su riqueza cromática y sus propiedades ópticas, no hay dos turmalinas iguales: cada una posee una personalidad propia. Y también por ello, algunas civilizaciones han atribuido a la turmalina especiales cualidades mágicas. Especialmente, se creía que ejercía influencias positivas para reconstruir o fortalecer la amistad y el amor. Era muy conocida en el sur de Asia y en el Mediterráneo desde la antigüedad, pero en Europa occidental no empezó a conocerse hasta 1703, cuando los holandeses importaron las primeras turmalinas de Ceilán (Sri Lanka).

“Del trezeno grado del signo de Tauro...La su color es vermeia de muy flaca vermeiura (...) son claras et de gran luzencia quando el sol fiere en ellas (...) Et los orebzes usan mucho desta piedra pora fazer della sartales, o poner la en sortiias...Su propriedat es atal... que qui la trae consigo, nunqua puede morir en agua”

Libro de las piedras según los grados de los signos del zodiaco, Lapidario atribuido a Abolays (s.XIII).