Ópalos

Más de 7.000 quilates de ópalos de todos los colores y tamaños. Destaca la gran calidad de todos los ejemplares. En estas fotos solo se puede ver una selección de esta gema.

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Su nombre proviene de la palabra hindú upala que significa “piedra preciosa”. Esta gema tiene tres variedades básicas: el ópalo noble, el de fuego y el  común. Una de las características fundamentales del ópalo noble es su opalescencia: un juego de color en forma de arco iris que varía según el ángulo desde el que se observa.

El ópalo de fuego, llamado así por su color amarillento, anaranjado o rojizo, no es opalescente. Normalmente es turbio o lechoso, aunque también pueden encontrarse ejemplares transparentes. Cuando esto ocurre, se realiza una talla en facetas, en lugar de la talla típica del ópalo: cabujón o redondeado. El ópalo común, por su parte, es opaco y rara vez muestra juego de colores.

Aunque se trata de un material amorfo, sin sistema cristalino, presenta un peculiar orden interno de pequeñas esferas de sílice que causan su característico juego de color.  A veces, aparece como el relleno de una cavidad en la piedra madre.  Este ópalo, llamado ópalo matriz, tiene una gran variedad de colores que contrastan con el marrón grisáceo de la roca.

Una característica especial del ópalo es que puede contener una alta proporción de agua (hasta el 10%). Con el tiempo puede perder su humedad y agrietarse, mientras que su opalescencia puede disminuir. Para evitarlo, estas gemas deberían conservarse entre algodón húmedo. También es muy sensible a la presión y a los golpes, razón por la que los talladores y joyeros encargados de engarzarla son especialmente cuidadosos en su manejo.

En la historia de las gemas, hay un preciado ópalo que durante muchísimo tiempo fue considerado el más bello. Se trata del Burning of Troy -una referencia a sus fogosos reflejos- que perteneció a la Emperatriz Josefina, esposa de Napoleón.  Esta gema desapareció en circunstancias misteriosas, lo cual enriqueció su leyenda. 

 

 “Harás a Aarón, tu hermano, vestiduras sagradas para gloria y ornamento (...) Toma dos piedras de ónice y graba en ella los nombres de los hijos de Israel...por orden de su generación. Las tallarás como se tallan las piedras preciosas y grabarás los nombres de los hijos de Israel, como se graban los sellos y los engarzarás en oro (...) Harás un pectoral del juicio artísticamente trabajado...Será cuadrado y doble (...) Lo guarnecerás de pedrería en cuatro filas. En la primera fila pondrás una sardónica, un topacio y una esmeralda; en la segunda, un rubí, un zafiro y un diamante; en la tercera, un ópalo, un ágata y una amatista; y en la cuarta un crisolito, un ónice y un jaspe. Todas estas piedras irán engarzadas en oro, doce en su número, según el número de los hijos de Israel.”

 

La Biblia. Exodo