Otros Berilios

Nuestra colección reune más de 10.000 quilates de Berilos de todas las variedades. Destaca su excepcional pureza. En estas fotos solo puede verse una selección de esta gema.

Más detalles

Existen varias piedras preciosas que se agrupan bajo el nombre de berilo. Su denominación varía en función del color: aguamarina (azul verdoso o azul cielo); esmeralda (verde esmeralda); heliodoro (varios tonos amarillos, de dorado a verdoso); morganita (rosa); bixbita (rojo) y goshenita (incoloro).  Cuando las gemas de esta clasificación tienen otros tonos verdes u otros colores, se les llaman berilo.

 

El berilo puro es transparente. Como en muchas otras gemas, los distintos colores aparecen debido a la presencia de impurezas químicas. Por ejemplo, el hierro presta el color verde a la aguamarina y el dorado al berilo, mientras que el color rosa y los tonos rojos se deben a la presencia de manganeso.

El heliodoro es la variedad amarilla del berilo (de dorado a verdoso).  Debido a su color siempre se ha asociado con el sol.  De hecho, su nombre, que procede del griego, significaba en origen “regalo del sol”. Cuando presenta tonos amarillos y verdes amarillentos es difícil diferenciarlo del berilo dorado, por lo que la frontera que separa a estas dos gemas es algo difusa. 

La morganita es la variedad rosada de este grupo. La gama cromática oscila  desde un rosa pálido hasta un rosado salmón e incluso violeta. Esta gema debe su nombre a banquero y coleccionista de gemas estadounidense J. P. Morgan. Normalmente la gema tiene inclusiones; en algunos casos, son disimuladas mediante tratamientos artificiales, que también pueden aplicarse para cambiar su color. Un tratamiento térmico, por ejemplo, puede transformar un amarillo o un rosa anaranjado en un rosa puro, e incluso en tonos azules.

Las primeras goshenitas fueron extraídas en Goshen (Massachussets, EE.UU.), de donde proviene su nombre. En la antigüedad, este berilo y el cristal de cuarzo eran utilizados para fabricar lentes de anteojos y gafas. Por otro lado, al tratarse de una gema incolora, ha sido en ocasiones utilizada como imitación del diamante. Para ello, se colocaba una lámina de plata o de metal plateado debajo de la gema, consiguiendo así el mismo efecto óptico que el producido por un diamante. Este sistema se usaba también para conseguir imitaciones de esmeralda, utilizando en este caso una lámina de color verde.

 

 “Sin duda habrá oído hablar de la Diadema de Berilos.

- Una de las más valiosas posesiones del Imperio- dije yo.

- Exactamente.

Abrió el estuche y allí estaba, incrustada en blando terciopelo de color carne, la magnífica joya que acababa de nombrar.

- Tiene treinta y nueve berilos enormes –dijo-. Y el valor del engaste de oro es incalculable. Tasada al precio más bajo, el valor de la diadema supone por lo menos el doble de la suma que le he pedido. (cincuenta mil libras).”

 

La diadema de berilos, Arthur Conan Doyle (s.XIX)