México Precolombino

Selección de obras precolombinas realizadas en piedras preciosas. En esta foto solo puede verse una representación de estas obras.

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Los antiguos pueblos mejicanos (Olmecas, Teotihuacanos, Mayas, Mixtecas, Aztecas…) demostraron un gusto excepcional por las artes suntuarias, siendo unos fantásticos lapidarios, tanto en el arte de trabajar pequeñas piezas escultóricas con piedras preciosas (jade, obsidiana, turquesa, cristal de roca, amatista…), como en el de la confección de multitud de adornos personales y joyas. 
Desde tiempos preclásicos (S.IV a.C.) los numerosos  objetos hallados sobre todo en tumbas y enterramientos, constituían no solo un símbolo de poder de las clases privilegiadas, sino que también cumplían un cometido religioso y mágico, relacionado con las prácticas chamánicas dedicadas a las divinidades. El culto a Quetzalcoatl (la serpiente emplumada), Chaac, Tezcatlipoca… inspiraban una producción artística, donde los rasgos naturalistas se entremezclaban con elementos de carácter mítico y simbólico, dando lugar a diseños dotados de una insospechada actualidad y una extraordinaria fuerza expresiva.
 
LAS MÁSCARAS
Las máscaras talladas en piedras finas son uno de los elementos más característicos de todas las culturas del Méjico antiguo. Gemas de por sí consideradas “raras”, y por tanto lujosas, cuya riqueza a menudo se incrementaba mediante incrustaciones de concha, nácar u obsidiana, sobre todo en el vaciado de los ojos y a veces en la boca. Las máscaras precolombinas no pretendían ser retratos, eran imágenes simbólicas de divinidades o espíritus empleadas por el sacerdote en las ceremonias religiosas. 
También podían cumplir una función funeraria, relacionada con el culto a los muertos, ya que se solían colocar  sobre el rostro del difunto. Cuando se trata  de piezas pequeñas, acostumbraban a utilizarse como adornos o talismanes para la defensa y protección de su dueño contra diversos peligros. Con su ayuda, el hombre se transformaba en el ser representado por ella y todas las cualidades de éste pasaban a él. Así, los demonios quedaban despistados por este disfraz, no reconocían a la víctima buscada y evitaban la desgracia.
 
 
LA CULTURA MAYA 
El pueblo maya se asentó en el Sur de Mesoamérica desde el 300 al 900 d. C. (Periodo Clásico) y ocupó los estados actuales del Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Chiapas y Tabasco, extendiéndose por Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador.
El universo maya estaba totalmente influido por la divinidad: Kukulcán, Chaac…, el sacerdote principal se ocupaba de la enseñanza (fueron el único pueblo precolombino que conoció la escritura), atendía y organizaba los ritos, la adivinación, las observaciones astronómicas y los cálculos cronológicos. El arte, fue una manifestación vinculada a estas clases dirigentes, estrechamente relacionado con las prácticas chamánicas dedicadas a las divinidades, pero también se convirtió en el símbolo de su poderío político y religioso. Los artistas no podían expresarse libremente, puesto que trabajaban por encargo de  los altos dignatarios que usaban los objetos artísticos para transmitir conceptos que reforzaran su posición. Palenque fue una de las ciudades donde la escultura alcanzó su mayor calidad estética. Texto redactado sin orden ni nexos entre frases.
 
LA CULTURA AZTECA
 
La cultura azteca (1325.-1520) tiene su origen en un pueblo nómada que se estableció en 1325 en algunos islotes del Valle de México, en las orillas del lago Texcoco. Construyeron una de las más extraordinarias ciudades de la América Precolombina: Tenochtitlán, cuyas ruinas yacen bajo la actual Ciudad de México. Muy pronto dominaron todo el valle, y durante los dos siglos siguientes conquistaron todo el territorio comprendido desde el Golfo de México hasta el Océano Pacífico. 
 
Se apoderaban tanto de las divinidades de los pueblos que conquistaban, como de su arte, realizando una fantástica síntesis cultural y artística. El arte azteca refleja un elevado grado de refinamiento: delicadas tallas de madera o hueso, finas incrustaciones de turquesa y concha, y sobre todo la escultura en gemas y la orfebrería. Huatemoc (Guatemiocín) fue el último monarca de la dinastía, decapitado en 1554 tras luchar heroicamente contra los españoles, por lo que en México es considerado como un héroe nacional.
 
LA CULTURA OLMECA
 
Está considerada como la “madre” de la civilización en Mesoamérica, por su influencia en los demás pueblos de épocas posteriores. Se asentaron en el Sur de la costa del Golfo de México, perteneciente al Periodo Preclásico Medio (1200-700 a.C.), configuraron la primera  organización política que les permitió controlar grandes áreas geográficas: La Ciudad-Estado. Esto supuso una estratificación en clases sociales con una élite dirigente que relacionaba su poder con el de los dioses (gobierno  de tipo teocrático). 
 Su producción artística se destinaba básicamente a los sacerdotes y al culto divino, alcanzando un alto grado de perfección en el trabajo de las piedras finas, sobre todo en la talla del jade. Era un arte áulico y oficial, alejado del pueblo, que inició la tradición de la gran arquitectura y escultura con fines religiosos y funerarios, y sentó las bases de lo que fueron los principales dioses mexicanos. Asimismo, desarrollaron notablemente la astronomía, el calendario, y la escritura jeroglífica. 
 
 
LA CULTURA TEOTIHUACÁN
Es uno de los mejores exponentes de lo que significa la civilización mexicana durante el periodo Clásico (300-900 d.C.). Sobre el 200 a.C. se empezó a habitar lo que luego sería una enorme ciudad-estado, Teotihuacán, (con una extensión de 23 Km. cuadrados y 85000 habitantes), famosa por sus grandes logros artísticos, y por estructurar una sociedad, y un estilo que luego perduraría, ya que los Toltecas primero y los Aztecas después, se encargaron de recoger su legado y expandirlo en sus conquistas. 
 La clase sacerdotal y la nobleza  constituían un gobierno teocrático que se dedicaba al culto, al perfeccionamiento del calendario para predecir el futuro, a la astronomía, a la historia, a controlar la construcción de templos, palacios, objetos rituales y  artículos de lujo. Sobre el 650 hubo un incendio generalizado en la ciudad, debido a alguna revolución interna. A partir de esta fecha Teotihuacán empezó a declinar y un siglo después, en el 750, la urbe estaba abandonada.
 
 
LA CULTURA MIXTECA 
 
Los Mixtecas, residentes en Oaxaca, desarrollaron una cultura propia que supo ser flexible al introducir influencias extranjeras, tanto Toltecas, como las anteriores Teotihuacanas y Zapotecas. Así pues, a lo largo del periodo Postclásico (900–1520 d.C.), cumplieron un papel civilizador, ya que con su predominio cultural y maestría en las artes, se impusieron tanto a los Toltecas como a los Aztecas, los pueblos nahuas que detentaron el poder político y militar en el México de esa época, y a los que los Mixtecas rindieron vasallaje y ofrecieron  tributos a cambio de su autonomía.
Su cultura, como la Tolteca, está basada en Ciudades-Estados no muy grandes, gobernadas por un rey guerrero y una nobleza también militar. Destacaron especialmente en la artesanía y en las artes menores, dándoles un impulso y un grado de refinamiento inusitados. Fueron unos lapidarios y orfebres excelentes y es probable que muchas de las joyas tan admiradas por los españoles, fueran hechas por manos mixtecas bajo el mandato Azteca.