Motivos Cristianos

Selección de obras realizadas en piedras preciosas con motivos Cristianos. No aparecen fotografíadas todas las obras, solo puede verse una representación.

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Durante más de mil años, la Iglesia Católica fue, de modo directo o indirecto, el más pródigo de todos los protectores de las artes. Encargó a innumerables artistas una gran diversidad de obras de arte, entre las que se contaban impresionantes catedrales, retablos de gran tamaño, tallas, vidrieras, mosaicos, frescos, ilustración y ornamentación de biblias, o ricas piezas de orfebrería.
 
Había una amplia gama de temas. La mayor parte estaban inspirados en el Nuevo Testamento, especialmente descripciones de la vida de Cristo, los milagros que realizó y los hechos que acompañaron su Crucifixión y su Resurrección. Pero también eran populares las imágenes devotas que no correspondían a ningún texto sagrado, especialmente las representaciones de la Virgen María y el Niño y las imágenes de los santos.
 
LOS ICONOS
 
El término “icono” proviene del griego eikón, y se refiere al nombre que recibe, en la Iglesia Ortodoxa,  toda imagen religiosa pintada o tallada sobre tabla, por oposición a la pintura mural. Esta denominación ha pasado a Occidente para designar las antiguas imágenes religiosas de procedencia oriental. En la concepción de la iglesia de Oriente, los iconos son creados por los monjes del culto ortodoxo. 
 
Pueden ser retratos de Cristo, de la Virgen y de los santos que deben reproducir fielmente su esencia, algo de su poder sobrenatural, capaces de ejercer sobre el creyente unos efectos milagrosos. Estas representaciones se hallan ligadas de forma indisoluble a la liturgia y a la oración. El diálogo del hombre con los elegidos por el Creador se realiza por medio del icono.
 
CABEZA DE CRISTO
 
 El ámbar del Báltico (resina fósil producida por la conífera Pinus succinifer de color amarillo, semitransparente, duro y quebradizo) ha sido el material empleado para representar la cabeza  de un Cristo sufriente, situada en el interior  de una hornacina de madera. Una corona de espinas enmarca un rostro cuya desgarrada expresión manifiesta el dolor del Salvador en el momento de su Pasión.